CENTRO CEREMONIAL OTOMÍ .


Jorge Luis Terreros Sánchez.


El 28 de junio del 2020, se llevó a cabo el webinar llamado “Mensaje del pueblo otomí a la humanidad” con la presencia de Crisóforo Colin Gutiérrez, Xicoatl - Serpiente de fuego- es uno de los trece ancianos que resguarda la Cultura Otomí, para hablar sobre el centro ceremonial otomí y la cosmovisión que hay detrás de este recinto.

Con datos de la Secretaría del Medio ambiente, se sabe que este recinto está ubicado en el municipio de Temoaya a 37 kilómetros de la ciudad de Toluca, el parque se encuentra dentro de la superficie que comprende el Área Natural Protegida Parque Ecológico, Turístico y Recreativo Xempoala La Bufa denominado "Parque Otomí Mexica", decretado por el poder ejecutivo el 4 de enero de 1980.

La bióloga Monserrath Garduño Flores, investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de México, durante su trabajo de campo realizado en 2017 refiere que los habitantes del municipio de Temoaya, en la actualidad, son bilingües: por un lado, utilizan el otomí para relacionarse con su familia y amigos, mientras que el español se utiliza para adquirir productos en mercados, aspectos escolares y de trabajo.



Fotografía: Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna.


La plaza colosal del Da Mitzi “El jaguar que camina y habla”, explica Crisóforo Gutiérrez, muestra la cosmovisión de la cultura que une a todos los pueblos de América; además, las dos ave entrelazadas que se miran en la pintura representa la dualidad del bien y el mal, con ojos arriba y abajo para representar una ventana al cielo y hacia la noche. Asimismo, sostiene que uno de los elementos fundamentales de la cultura otomí es que el conocimiento se transmite a través de la palabra porque esta se transforma en algo vivencial.


Fotografía: Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna.



Otro de los elementos visuales más reconocidos del lugar es la plaza ceremonial, también conocida como la plaza del sagitario, donde se mira una serpiente creando un gran círculo con tres flamas en el que se encierra la fuerza de la mente, el cuerpo y el espíritu. En este lugar se llevan a cabo ceremonias orientadas a los cuatro rumbos y los elementos que representan, dentro de estas, se le agradece al sol, al agua, a la tierra y al viento, se le pide perdón por los daños que la humanidad le causa a la madre tierra.



Fotografía: Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna.


En ese sentido, se llevan a cabo ceremonias el 18 de marzo (la celebración del quinto sol) y el 21 de marzo, la ceremonia de los ocho mil tambores (recarga de energía y agradecimiento al gran padre sol).


Por último, cabe mencionar que los recintos sagrados, entre ellos el centro ceremonial Otomí, tienen una energía y misticismo único que guarda la la sabiduría de los abuelos; por tanto, se debe mantener como reservas protegidas y hacer un turismo responsable con las comunidades y el medio ambiente que resguarda a este recinto.





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